Ahora si, mantienen extrema seguridad en Penal del Altiplano

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A cuatro días de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, los operativos de seguridad al interior del Centro Federal de Readaptación Social número 1 del Altiplano en el Estado de México, han sido reforzados, incluso se le ve al encargado de la dirección del penal, Jaime Fernández, haciendo rondines al interior del mismo, así lo pudimos constatar medios de comunicación que fuimos invitados a realizar un recorrido por el lugar de los hechos.

Cabe mencionar que para tener acceso al área de Tratamientos Especiales donde se encontraba el líder del cártel de Sinaloa, se tienen que pasar ocho filtros de seguridad que están vigilados las 24 horas por elementos del Sistema Penitenciario.

Previo a ingresar al penal, se tiene que pasar por una zona de obras de drenaje profundo lo que impiden el paso libre para llegar a la zona. Una vez librando la maquinaria que ya tiene varias semanas en el perímetro, se llega al estacionamiento donde se tiene que ingresar a pie.

Tras subir y bajar escalones y pasar siete filtros que cuentan con barrotes por cuestiones de seguridad, se llega a la zona de Tratamientos Especiales, pasillo 2, donde se encuentran los delincuentes más peligrosos. Allí, se ubican 10 celdas, numeradas de la 11 a la 20. Es justo en esta última celda con espacio de dos por tres metros, que el hoy prófugo pasaba 23 horas al día toda vez que al igual que los demás reos de esa área, incluido Edgar Valdez Villareal, alias la Barbie, cuentan con una hora para salir al día a que les den los rayos de sol en las celdas 11 y 12 del mismo pasillo, las cuales están destechadas para dicho fin.

Al ingresar a lo que fue la celda de Guzmán Loera, en donde ya han sido retiradas sus pertenencias, se observa el espacio de la regadera con el orificio por donde escapó el narcotraficante hacia el túnel de kilómetro y medio que recorrió para llegar a la casa de obra negra ubicada en la colonia Santa Juanita en el Estado de México.

Además, se ve la cama que todavía tiene una colchoneta y a un lado el lavabo de piedra que cubre la zona del sanitario, lo que denominaron las autoridades como puntos muertos.

De igual forma, sigue la lámpara, donde según cuentan fuentes de la Comisión Nacional de Seguridad, el delincuente pegaba pedazos de tortilla para saber cuántos días llevaba preso. Y también quedó un jabón ya gastado, mismo que fue utilizado por Guzmán Loera durante sus últimos días en el penal.

Al interior hay dos repisas de piedra, un perchero y una ventana pequeña que da a uno de los patios del reclusorio.

Cabe mencionar que en los pasillos que llevan a cada uno de los filtros del penal, hay carteles con mensajes motivacionales y en pro de los derechos humanos, esto para evitar que los presos se depriman, también hay llamados a denunciar cualquier abuso sexual, y algunos otros con leyendas como “Haz que la ley sea tu libertad”.

En general, del ingreso principal del penal, hasta la celda de donde se fugó El Chapo, son aproximadamente 15 minutos de recorrido.

Tras visitar la celda del capo por espacio de dos minutos, se tuvo que hacer el mismo recorrido de regreso a la puerta de ingreso, en donde la prensa en todo momento estuvo acompañada por elementos de seguridad del Altiplano.