¡ Guayabazos !-  Cuando se pierden las calles se ha perdido el gobierno

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D E C A R LO S C A L T E N C O

Esta semana ha sido particularmente violenta y aterradora para los habitantes de Morelos. El día lunes en Temixco, dos limpiaparabrisas fueron baleados en una de las cuatro entradas importantes del municipio: el puente de las Ánimas a las 3:30 pm aproximadamente, justo cuando hay mucho tránsito por los restaurantes de mariscos que se encuentran en la zona. Dos horas después, un hombre fue asesinado frente al Chedraui de Temixco, a plena luz del día en el cruce más transitado del municipio.

El martes por la madrugada, una persona fue sustraída, no queda claro si fue un rescate o un levantón, del Hospital de Tetecala a donde había sido trasladado días antes al participar en un enfrentamiento con la policía en Amacuzac. Posteriormente a la 8 de la noche, un atentado en Yautepec deja un muerto y dos personas heridas.

Ayer miércoles, por la mañana nos enteramos de una vivienda rafagueada por un grupo armado, que aún se dio el lujo de incendiar un vehículo estacionado afuera, esto en la Col. Altavista de Cuernavaca. No habían transcurrido dos horas, justo en la hora de salida y entrada de los turnos escolares, dos hombres fueron balaceados en Ocotepec, en plena carretera a Tepoztlán, frente a conocido hotel de la zona y a dos calles de la Iglesia del poblado. Al parecer los hombres fallecieron cuando llegaban a recibir las primeras atenciones médicas.

El grave problema que aún no dimensiona el gobierno estatal es que la delincuencia ya se apoderó de las calles de Morelos. Que ésta delincuencia actúa impunemente y a plena luz del día en las avenidas y sitios más concurridos del estado sin que la autoridad tenga la capacidad y la fuerza para prevenirlo, mucho menos impedirlo. Lamentable actuación del Mando Coordinado que se ha convertido apenas en simple espectador de la escena del crimen y cuya estrategia para enfrentar esta demencial disputa entre las bandas delincuenciales aún no se refleja y, por el contrario, muestra su incapacidad para garantizar la seguridad de los Morelenses.

Cuando las instituciones del estado pierden las calles, como está ocurriendo ahorita, la barbarie, la violencia y la anarquía se apoderan de la sociedad. Al rato ya no son solo los delincuentes, al rato cualquiera delinque y trasgrede el orden público, porque la probabilidades de ser castigado se reducen a cero. Por la impunidad y la corrupción reinan en la sociedad. No por nada se ha incrementado el secuestro, la violencia de género y los feminicidios a niveles nunca antes vistos en la historia de nuestro Morelos. No por nada estamos siendo testigos cada día de crímenes horrendos por su saña y por su total ausencia de humanidad.

Lo que nuestro gobierno no dimensiona es que con ello va en juego la estabilidad del gobierno mismo. ¡Es como darse un balazo en el pie! De ese tamaño es lo que está ocurriendo en nuestro estado.

¿De qué logros en materia de seguridad habla el gobernador del estado Cuauhtémoc Blanco en su informe de gobierno? Él por supuesto, vive en una especie de burbuja de protección donde la violencia cotidiana que se vive en cualquier calle de Morelos no lo alcanza. Pero ¿y los demás? Esa burbuja de protección quizá alcance a su gabinete. Quizá alcance a los titulares del legislativo del poder judicial. Quizá quienes dirigen la fiscalía también cuenten con esa burbuja de protección. ¿Pero la ciudadanía qué?

¿Qué hacemos? Por ahí ya suenan voces de la autodefensa como una manera legítima de garantizar seguridad. No por nada en los últimos 10 años ha crecido el número de armas con portación legal. Pero cuando el ciudadano tiene que asumir las tareas del estado, el estado ha fracasado y entonces es el momento de rebasarlo y refundarlo. Triste realidad en nuestro Morelos de clima perfecto, paisajes hermosos y otrora, esplendor de la cultura.

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