Mono Blanco interpretó piezas de “Orquesta Jarocha” en el Teatro Ocampo

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El pasado domingo 25 de octubre el Teatro Ocampo zapateó al ritmo de sones jarochos interpretados por el grupo “Mono Blanco”, dirigido por el maestro Gilberto Gutiérrez, el cual interpretó piezas de su trabajo discográfico “Orquesta Jarocha”. Desde las 18:00 horas los asistentes hacían una larga fila para entrar al teatro y poder tener el mejor lugar posible, y poco antes de las 19:00 horas el teatro, en su primer nivel, se encontraba ocupado hasta su límite máximo.

En punto de las 19:00 horas la orquesta interpreto su primera canción. Después de la pieza, Gutiérrez agradeció a su público diciendo: “Muchas gracias. Buenas noches. Qué bueno que pudieron estar hoy con nosotros para oír esta orquesta, pues pocas veces podemos apreciar todos los instrumentos jarochos juntos.”

El Son de los Chiles Verdes comenzó al terminó del agradecimiento por parte de su director, un son que habla sobre la esperanza de aquellos que saben que quieren algo que ya no puede suceder. El maestro Gutiérrez calificó dicha pieza y el contenido de su disco como una “exploración de sentimientos profundos.” En compañía de una bailarina típica de son, el público se dejó envolver por el ambiente veracruzano que inundó el recinto.

Poco después se hizo escuchar “La guacamaya” y otros temas como “el capotín” (una combinación de nueve y cinco silabas en la métrica), “La lloroncita” y “Las poblanas”, una canción sobre las plañideras: mujeres que se solían contratarse para llorar en los velorios.

El músico Celso Duarte apareció cerca de las 21:00 horas para hacer un dueto de arpas con el arpista de Mono Blanco, quien comentó: “De verdad me agarró de sorpresa que Celso haya venido aquí, sabía que era parte de la organización, pero no sabía si iba a estar….es difícil de encontrar… La verdad me siento muy contento de compartir con él la música en el arpa, hace muchos años que lo conozco, desde jovencito, es de extraordinaria familia de músicos en el arpa, y yo hace algunos años grabé un disco de arpa que se llama “Arpista jarocho”. Lo invité a participar en el disco y muy amablemente aceptó.  Le estaré agradecido toda la vida por eso. Vamos a divertirnos un rato y ver qué sale.”

Pese a haber dicho que no habían ensayado nada, los asistentes, maravillados y asombrados, escucharon los sones que interpretaron improvisadamente de una manera  complementaria y fluida; ambos tocaron con el alma sobre el escenario. Al término, el director presentó a todos sus músicos y poco después interpretaron “El mundo se va a acabar” y al ritmo de “La bamba” se despidieron, agradeciendo nuevamente la asistencia y el reconocimiento. Uno a uno cada integrante de la orquesta pasó al frente del escenario y, uniéndose a su director, quien comenzó rítmicamente a zapatear, zapatearon todos en hilera grupalmente. El público pidió a una sola voz una canción más. Gilberto Gutiérrez, quien tras todo el programa mantuvo un buen humor y constante interacción con el público, concedió la pieza final.