CONTRAPUNTO – La pandemia en Morelos, entre los extremos y la sensatez

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Contrapunto

Carlos Francisco Caltenco Serrano

El 24 de marzo el Presidente de la República anunció la entrada de nuestro país en la Fase 2 de la pandemia de Coronavirus, es decir, la etapa de la transmisión comunitaria. Aún no entramos en el punto de inflexión exponencial, estamos a días pero la medida asumida por Andrés Manuel López Obrador en el anuncio mañanero de hoy es del todo anticipada y correcta. Ya la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, reconocieron a México como una de las naciones que mejor estaba manejando la pandemia, a pesar de tener un sistema de salud vapuleado por sexenios de abandono.

Dentro de las medidas anunciadas, el presidente informó que el día de hoy se transferirán 25 mil millones de pesos a las entidades federativas para hacer frente a la pandemia. Además, se transferirán 13 mil quinientos millones de pesos a los sistemas de salud estatal. Los ciudadanos debemos exigir que los gobiernos estatales ejerzan éstos recursos de la mejor manera y no sean desviados, como apenas hace un mes se informó, se hacía en años anteriores. Particularmente en Morelos debemos tener mayor ojo, toda vez que uno de los colaboradores del gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo esta siendo investigado por flujos irregulares de dinero que no se justificaban ante los ingresos comprobables de dicho funcionario. Se adelantarán dos mensualidades al programa de adultos mayores. Se declarará el Plan DN-III que faculta a las fuerzas armadas mexicanas a asistir a la población civil. Los hospitales del ejército y la marina estarán a disposición de la población que presente síntomas del Coronavirus. En todo el país los adultos mayores, las mujeres embarazadas, los hipertensos, las personas inmunodeprimidas y los diabéticos, podrán ausentarse de sus labores y/o hacer trabajo en casa con goce pleno de sueldo, tanto en el sector público como en el privado. Finalmente, se suspenden aquellas actividades en centros que impliquen concentración de personas como cines, bares, restaurantes, teatros, museos, espacios deportivos, etc. Por si fuera poco, el lunes 23 y el martes 24 fueron presentadas a los medios, las gráficas comparativas que muestran el comportamiento de las curvas de infección, donde México destaca por encima de países del primer mundo al tener un proceso mucho más amortiguado en la dispersión de la enfermedad.

Muchos sostuvimos que el presidente actuaba de manera prudente, administrando el impacto de la pandemia, que no solo es en materia de salud sino sobre todo, en materia económica. No obstante pudimos observar, desde el 24 de febrero, que se da a conocer el primer caso de Coronavirus en México, una gran variedad de comportamientos, unos laxos e irresponsablemente ligeros y otros alarmistas y tristemente intencionales, destinados a despertar pánico entre la población. Algunos por ejemplo, pedían desde los primeros días de marzo, el cierre de fronteras y del tráfico aéreo y marítimo. Alarmaban sobre la posibilidad de más de 2 millones de muertos en el país. Parar, como proponían, la economía tres semanas antes de la fase actual, hubiera provocado una caída vertical de nuestra economía y no se hubiera detenido la pandemia. Esto el presidente lo señaló en infinidad de ocasiones, quizá su único yerro fue el satirizar a tal grado los exabruptos alarmistas de sus enemigos políticos, al punto de ironizar con imágenes o con actitudes desafiantes. Finalmente, siempre, desde que empezó la contingencia, el presidente se basó en la ciencia y en el excelente equipo de epidemiólogos que lo acompañan.

Por otro lado, la laxitud de algunos grupos sociales, como por ejemplo, la comunidad citadina de la Cd. de México, raya en el absurdo de la irresponsabilidad. El reciente fin de semana vimos un éxodo de citadinos abarrotar nuevamente las playas de Acapulco y los fraccionamientos de fin de semana de Morelos. Señores, nada les impide venir, el presidente no piensa suprimir las garantías individuales, pero que tomen ustedes la cuarentena, como una oportunidad de vacaciones pagadas, nos pone en riesgo a todos los mexicanos.

Lo más grave de esa laxitud la reflejan algunos gobiernos estatales y municipales. Como el de Temixco y el del Estado de Morelos. En Morelos tenemos más de una semana sin ver al gobernador. ¿Cómo podemos enfrentar los morelenses ésta contingencia, si nuestro máximo liderazgo desaparece, como siempre? Por ejemplo, el tianguis más grande de la región, el de Temixco, funcionó normalmente el lunes 23. En él se concentran, como cada lunes, más de 10 mil personas. Espacios turísticos de afluencia masiva no han sido siquiera notificados ni se ha verificado por la autoridad municipal, su funcionamiento. Siguen abiertas las grandes cantinas cheleras que al menos albergan cada noche 150 personas sin que la autoridad municipal pueda regular o supervisar que se minimice el riesgo de contagio, por ejemplo, poniendo límites al acceso como ya ocurre en Cuernavaca. Incluso apenas se está censando al personal que labora en el Ayuntamiento que tiene más de 60 años y no está considerando a quienes padecen enfermedades como la diabetes o la hipertensión arterial. Mientras el gobierno federal, pone el ejemplo de la sensatez y el comportamiento profesional, el municipal de Temixco y el del Estado de Morelos, en la total apatía y desatención. ¡Y se supone que tienen una coordinación general de salud! ¿Será por eso que en 2019 los casos de Dengue en el municipio se fueron por los cielos?

Por hoy es todo y nos vemos hasta el siguiente contrapunto. Mientras… ¡Déjense ahí!

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