Detrás de la ciencia: PIMS y COVID19 ¿Cómo proteger a mis hijos?

Dr. Iván Martínez Duncker

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La pandemia se ha caracterizado por sorpresiva, exigiéndonos el aprender sobre la marcha cómo actúa el virus y así ir desarrollando y modificando estrategias para contenerlo mejor, evitando con ello la enfermedad y la muerte en nuestras comunidades. Por eso es muy importante que nos mantengamos bien informados, la batalla aún no está ganada y hay etapas importantes por venir, como la que ocurrirá con la transición acelerada de la cuarentena a la movilidad, la cual avanza cada vez más rápido conforme lo hace la vacunación. Una transición que, llegado el momento adecuado, incluirá el regreso a clases.

Esta transición llevará seguramente a que la población de niños y adolescentes resulte cada vez más expuesta a la infección con el virus SARS-CoV-2, ya que serán los últimos en recibir una vacuna y estar protegidos, al mismo tiempo que los adultos transitan hacia una mayor movilidad, lo cual implica un riesgo de que los adultos lleven el virus a casa e infecten a los menores de edad desprotegidos que ahí habitan.

Por lo anterior, es importante que hablemos más de los riesgos que tienen los menores de edad ante el COVID19. Es claro que los niños y adolescentes han sido menos susceptibles a desarrollar una enfermedad grave por el virus SARS-CoV-2, sin embargo, entendamos con mucha claridad: los niños sí se infectan, sí se enferman y además pueden contagiar a otros, incluyendo adultos que sí pueden desarrollar una enfermedad grave, incluso letal. También consideremos que conforme incremente el contacto del virus con los menores de edad, se incrementará el riesgo de que surja una nueva variante del virus que sea más dañina para ellos y cambie la benevolencia que hemos visto de esta enfermedad en este segmento de la población.

En abril del 2020 se reportó por primera vez en el Reino Unido y subsecuentemente en muchos otros países, incluyendo en México, la aparición de un síndrome asociado a COVID19 en niños y adolescentes. Un síndrome es un conjunto de afectaciones que tienden a presentarse juntas y que están asociadas a una enfermedad específica. Este síndrome se conoce como Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico temporalmente asociado a COVID o PIMS-TS o también llamado Síndrome Inflamatorio Multisistémico en Niños o MIS-C. La mayoría de los niños que lo presentan tienen entre 3 y 12 años, con una edad promedio de 8 años, pero también se ha detectado en bebés y mayores de 12 años. La posibilidad de desarrollar PIMS es muy baja, sin embargo, debemos estar muy atentos porque es algo nuevo y conforme los niños y adolescentes regresen a clases, iremos viendo más casos y modificando nuestra perspectiva sobre cómo prevenirlo, detectarlo a tiempo y tratarlo.

¿Qué es el PIMS-TS? Las personas que sufren de este síndrome ven afectada de forma variable la función de distintos tejidos y órganos como son el corazón, los pulmones, arterias, riñones, intestinos, cerebro, piel u ojos. Dependiendo de los órganos afectados y su severidad será la sintomatología que desarrollarán y la urgencia de su atención.

Mucho se está estudiando para identificar todos los factores que contribuyen a la aparición de este síndrome. Lo que sí se sabe es que la presencia de inflamación excesiva es una característica clave. La inflamación es una respuesta de nuestro sistema inmune para protegernos de los bichos, sin embargo, en ocasiones esta inflamación se genera con demasiada intensidad, no sólo matando al bicho, si es que lo hay, sino además destruyendo a nuestras células, tejidos y órganos, provocando incluso la muerte como ocurre en los casos más graves de COVID19 en adultos.

Algo interesante es que, a diferencia de los adultos, en el caso de los menores de edad, este síndrome suele ocurrir en quienes ya tienen anticuerpos contra el virus, es decir que ya tuvieron una infección al menos un mes antes. Así que un niño puede desarrollar PIMS aun cuando no se detecte al virus en su cuerpo.

Algunas teorías han señalado que algunos niños después de una primera infección con SARS-CoV-2 quedan con una respuesta inmune alterada que tiempo después se manifiesta en la forma de este síndrome, posiblemente asociado a una segunda infección detonadora. Esto es algo similar a lo que se ha visto que ocurre con el dengue, una enfermedad también causada por un virus, y que se llama amplificación de la infección mediada por anticuerpos o ADE. La ADE provoca que los anticuerpos que ya tenemos en la sangre en contra de algún bicho y que se generaron por una infección previa, causen, durante una segunda infección, que las células del sistema inmune se aloquen y produzcan descontroladamente moléculas llamadas citocinas que, en vez de protegernos, acaban dañando nuestro cuerpo. En resumen, la libraste la primera vez, pero la segunda vez que te infectas te va muy mal y no es culpa del bicho en realidad, es un problema del sistema inmune que responde con una fuerza excesiva que te lastima.

¿Qué hacer? Primero debemos estar atentos a la salud de nuestros hijos y detectar signos que alerten de posible PIMS. Aunque la mortalidad para los casos más graves que requieren terapia intensiva es baja (<3%), es importante reconocerla a tiempo y que se reciba atención médica especializada, que en los casos más graves debe ser provista por un equipo de médicos multidisciplinario que determinará el mejor tratamiento a realizar. Aquí les comparto algunos signos de alerta, esto no significa que si presentan estos signos sea PIMS-TS, pueden ser muchas otras enfermedades similares, pero sí coloca a este síndrome como una causa a descartar, particularmente en esta pandemia que vivimos y nos obliga a buscar una consulta, incluso de urgencia si así lo amerita.

¿MI HIJO TIENE PIMS?
·        Fiebre que dura más de 24 horas
·        Vómitos
·        Diarrea
·        Dolor de estómago
·        Sarpullido
·        Cansancio inusual
·        Latidos rápidos del corazón, presión baja
·        Respiración acelerada
·        Ojos rojos
·        Enrojecimiento o hinchazón de los labios y la lengua
·        Enrojecimiento o hinchazón en las manos o los pies
·        Dolor de cabeza, confusión, mareos o aturdimiento
·        Agrandamiento de los ganglios linfático
·        Salpullido o erupción

Es importante considerar que aún estamos aprendiendo sobre este nuevo síndrome, así que debemos estar muy alertas, primero para reconocerlo y atenderlo, pero también para dar seguimiento a posibles daños que pudieran quedar en forma de secuelas en el cuerpo de los menores que hayan superado el síndrome. Por ejemplo, una de las secuelas del PIMS-TS que más preocupan son los aneurismas de las arterias coronarias, es decir de los vasos sanguíneos que llevan sangre al corazón. Los aneurismas son segmentos de vasos sanguíneos cuyas paredes se han debilitado, lo cual hace que puedan reventarse en cualquier momento y causen daños serios, en este caso al corazón por falta de sangre y oxígeno, pudiendo incluso provocar la muerte por la afectación de tan vital órgano.

¿Qué tratamientos hay disponibles? Esto finalmente dependerá de la forma en que se presente este síndrome, pero les comparto dos tratamientos que los médicos tienen disponibles y que están principalmente dirigidos a reducir la intensidad del sistema inmune: la inmunoglobulina intravenosa y la metilprednisolona.

La Inmunoglobulina intravenosa o IgIV. Las inmunoglobulinas son los anticuerpos que el sistema inmunológico de nuestro cuerpo produce para protegernos de infecciones y otras enfermedades. La IgIV es una medicina que está hecha de inmunoglobulinas obtenidas de la sangre de muchos donadores. Es decir, todas estas moléculas protectoras se colectan de decenas o cientos de personas y se administran por la vena a quienes las necesitan. La IgIV es utilizada para tratar distintas enfermedades como inmunodeficiencias, es decir, cuando el sistema inmune no funciona o cuando se sufre de una enfermedad caracterizada por inflamación excesiva, tal es el caso del Lupus Eritematoso Sistémico.

La metilprednisolona. Es un fármaco de tipo esteroideo que ingresa a nuestras células y se une a otra molécula (receptor), este complejo esteroide-receptor entra en contacto con nuestro ADN para modificar el tipo y cantidad de ciertas proteínas que nuestras células producen, particularmente aquellas que promueven la inflamación, incluyendo prostaglandinas y la ciclooxigenasa 2. A través de estos y otros mecanismos, la metilprednisolona le jala las correas al sistema inmune, reduciendo la cantidad y actividad de células del sistema inmune que entran a los tejidos. Cuando son bien utilizados, los esteroides permiten que los tejidos dañados se reparen mejor y que las células del sistema inmune no les hagan la vida difícil, pero si son mal utilizados pueden agravar la enfermedad, provocando, por ejemplo, que una infección leve se vuelva grave. En general los esteroides se reservan para los casos más graves o que no responden a la IgIV.

¿Debo vacunar a mis hijos? Entre más tiempo pase que los niños y adolescentes no sean vacunados y con el incremento en la movilidad de la población adulta, es muy posible que veamos un incremento en el número de menores de edad infectados que desarrollen PIMS, además de que los niños se conviertan en un reservorio del virus, infectando a quienes no estén vacunados o promoviendo el surgimiento de una nueva variante más agresiva del virus. Es por ello urgente que en esta etapa de transición no descuidemos la salud de los menores de edad e implementemos su vacunación lo antes posible, haciéndolo nos acercaremos más rápido al día en que nos libremos de este azote.

Afortunadamente, después de mostrar que es segura y eficaz, la vacuna Pfizer-BioNTech ya ha sido autorizada en Estados Unidos para ser aplicada a partir de los 12 años y en México ya se ha iniciado el trámite para obtener el permiso por parte de la COFEPRIS. Así que en mi opinión es importante vacunarse lo antes posible, no solo por la salud de toda la comunidad sino también para la salud de nuestros hijos. Además, no hay que olvidar la importancia que tiene para su educación y salud mental el que los niños y adolescentes regresen a clases presenciales lo antes posible, pero esto debe ocurrir de forma segura y para ello es indispensable que estén vacunados junto con el resto de la población, entre otras medidas de seguridad. Así que por favor vacúnense y vacunen a sus hijos menores de edad cuanto antes. Les escribo la próxima semana.