Inauguran exposición “Feliciano Mejía: Fuego en el Corazón” en Casa de la Cultura de Puebla

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La noche del pasado jueves 26 de noviembre, la obra del artista Feliciano Mejía, a través de la exposición itinerante “Fuego en el Corazón”, fue inaugurada en la Casa de la Cultura del Centro Histórico del estado de Puebla, en una ceremonia presidida por Edgar Alejandro Ramírez Soto, subdirector de Curaduría del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla, José Valtierra, director general de Museos y Exposiciones de la Secretaría de Cultura de Morelos, y Rodolfo Candelas, coordinador del Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO).

Después de haber sido exhibida por primera vez en el MMAPO, significando la primera exposición producida por dicha institución, la muestra “Feliciano Mejía: Fuego en el Corazón” se trasladó al Museo Nacional de Culturas Populares de Coyoacán, Distrito Federal, para luego instalarse en el Museo de Culturas Populares de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

“Feliciano Mejía es un personaje no solamente talentoso, es un personaje rico, complejo, divertido, tormentoso —expresó José Valtierra durante la ceremonia de inauguración en Puebla—. Es un personaje que refleja las virtudes que puede tener el arte y lo complejo que puede ser el arte y dedicarse a él. Es un artista que sin estar metido en ningún movimiento, sin seguir ni conocer ningún canon ni ninguna postura estética, ha desarrollado un trabajo, sin lugar a duda, no sólo emblemático para el estado de Morelos, sino de gran importancia para la historia del arte mexicano.”

“Este es un intercambio en donde se busca reivindicar la trayectoria de este artista, no sólo porque la obra que presenta es muy importante y trascendental, sino porque él nació aquí en Puebla —subrayó a su vez Edgar Ramírez—. Es una manera de regresarlo a sus raíces, de tener la posibilidad de que exhiba en el lugar que lo vio nacer, y que muestre cuál fue el resultado de su experiencia de vida, esa experiencia que se adquiere a través del tiempo y que está plasmada en cada una de estas piezas.”

Las bifurcaciones de un árbol fueron oro molido para don Feliciano Mejía (1899-2008), mensajero de los zapatistas nacido en Puebla. Para muchos, un árbol caído era un desecho de la naturaleza, pero para don Feliciano era un nahual, un animal, una persona, un ser fantástico. Siempre con ramas torcidas de los árboles secos —pues nunca se atrevió a cortar ninguno—, realizó varias figuras para dar vida a los árboles. “Solamente cuando encuentro tirado en el suelo un buen pedazo de madera me lo llevo pa’ mi casa, —declaró en vida don Feliciano—, y así, después de observarlo bien, le encuentro la forma de algún animalito o de hombre o mujer; entonces me dedico a pulirlo para acabarle de dar forma”.

Acerca de la importancia de llevar la obra de Feliciano Mejía al mayor número posible de audiencias y las características que la sitúan más allá del arte y la artesanía, Edgar Ramírez expresó: “Es muy importante que su obra se conozca por toda la república porque no se trata de las figuras que están dentro del top ten de los artistas que tienen un carácter muy comercial; estamos hablando de alguien que tiene una profunda sensibilidad para encontrar formas dentro de las estructuras orgánicas de la naturaleza, y a partir de ellas reinterpretar y crear nuevas formas. Qué bueno que un personaje de estas características tenga la posibilidad de exhibirse en diferentes partes de México, y ojalá a nivel internacional también lo pueda conseguir. Muchas de estas piezas se podrían interpretar, por ejemplo, como parte de lo que pudo haber sido el cubismo en un momento dado; esta idea de las figuras que no son completamente figurativas sino que tienen solamente una remembranza, la textura del objeto totalmente expuesta y en algunos casos sin trabajar a detalle. Si nosotros tuviéramos esa concepción en la que se separaran el artista y el artesano de una manera contundente, tal vez tendría que ser a través de la definición de cultura: cultura viene de una comunidad que se dedica a hacer manifestaciones específicas en función de su forma de ser, y el artista no necesariamente tiene la cualidad de pertenecer a un grupo social sino que trabaja de modo individual. Y lo que tenemos aquí es una yuxtaposición de ambos valores. Yo lo consideraría un artista completo en todo el sentido de la palabra, porque se nota que en cada una de sus piezas busca la transmisión específica de un concepto, y no necesariamente quedarse en la repetición de un mismo modelo una y otra vez o en ocurrencias discretas que no llegan a conformarse en nada específico”, finalizó.

La exposición “Feliciano Mejía: Fuego en el Corazón” se exhibe actualmente en la Casa de Cultura del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla, y está abierta de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas.