La justicia en México: Enrique Trejo 16/07/19

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Hablar de justicia pudiera parecer un tema fácil, ya que es un concepto que se ha popularizado al grado tal de que la mayoría de las personas tienen una idea intuitiva de lo que significa justicia, e incluso los diversos medios de información hablan de ello de manera recurrente en términos genéricos y con base en lo dispuesto por nuestro máximo ordenamiento legal que es la Constitución, misma que establece en su artículo 17, lo siguiente: Artículo 17.

Ninguna persona podrá hacerse JUSTICIA por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho.

Toda persona tiene derecho a que se le administre JUSTICIA por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio será gratuito, quedando, en consecuencia, prohibidas las costas judiciales.

En tal sentido, resulta claro que el término justicia es uno de los principios más importantes de nuestro sistema jurídico, no obstante, cabría precisar que es lo que se debe entender por justicia, por lo que al efecto podemos partir de la acepción clásica del jurisconsulto romano Ulpiano, quién señalaba que “justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quién lo suyo”.

Por su parte Rafael de Pina señala que justicia es la “Disposición de la voluntad del hombre dirigida al reconocimiento de lo que a cada cual es debido o le corresponde según el criterio inspirador del sistema de normas establecido para asegurar la pacífica convivencia dentro de un grupo social más o menos amplio.”.

Acorde a lo anterior, resulta claro que la justicia debe derivar de un acto de discernimiento objetivo del ser humano, que le permitan separar las influencias externas para arribar de manera objetiva a un razonamiento derivado de un juicio de valor y estar en posibilidad de determinar lo justo de lo injusto, al margen de las prescripciones de poder público, ya que un acto en concreto pudiera ser legal pero no justo, cuando lo ideal es que todo acto sea legal y justo.

A manera de ejemplo pudiéramos recordar entre muchos otros, el famoso caso de Florence Cassez, en donde no obstante el cúmulo de pruebas que apuntaban y robustecían la responsabilidad de dicha persona en diversos comportamientos antisociales, se terminó emitiendo una resolución que ordenaba poner en libertad a Florence Cassez, lo que evidentemente se trató de una resolución que fue legal, más no justa y por lo mismo fue repudiada por la colectividad.

Lo anterior en razón de que aún y cuando las víctimas reconocieron plenamente a Florence como la persona que había perpetrado en su contra una serie de conductas antijurídicas, por diversos errores de procedimiento, se emitió una resolución que resultaba a todas luces injusta, ya que se prefirió tutelar de los derechos procesal de Cassez, aún y cuando a costa de ello se violentaran de manera flagrante los derechos de las víctimas.

Por lo anterior, resulta claro qué en el sistema jurídico mexicano, la mayoría de nuestros tribunales se apartan del postulado de justicia, para emitir resoluciones que son legales, aún y cuando la premisa fundamental es que se imparta justicia, situación que evidentemente no se está realizando en razón de que los juzgadores no se atreven a impartir justicia, ya que, por cuidar su trabajo, prefieren emitir resoluciones que sean legales, aunque no sean justas.

En tal sentido, debemos señalar que los diferentes actores jurídicos deberíamos pugnar por el respeto a la justicia, ya que como lo postulaba Couture en su famoso decálogo, al referir lo siguiente: “LUCHA: Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.”

Como se puede apreciar, el postulado antes referido nos guía a velar por la justicia, e incluso en la mayoría de las instituciones tanto públicas como privadas, al tomar protesta y juramento a los nuevos abogados o licenciados en derecho, se les insta para defender y luchar por la justicia, por lo que resulta claro que para aquellos que creemos en el derecho como un mecanismo para alcanzar la paz social, debemos también considerar que lo mejor sería pugnar por la justicia.

Por Enrique Trejo