Contrapunto: El Covid19, la Emergencia Nacional, ¿podremos?

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Carlos Francisco Caltenco Serrano

El pasado sábado 28 de marzo, el Dr. Hugo López Gatell rompió con la imagen de prudente y cauto en la conferencia de prensa a la que fue mandatado por nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, cada día a las 7 pm, para informar sobre la situación del Coronavirus COVID19 en México. Esta vez, fue enérgico y enfático. Serio, como de costumbre pero contundente: “Estamos en el punto de quiebre, todos podemos ayudar a evitar que el crecimiento de contagios de Covid19 se detenga ahora, la solución es simple: quédate en casa, de lo contrario, los casos crecerán exponencialmente. Por un mes, quédate en casa”.

La expresión de su rostro, siempre seria y serena, ésta vez reflejó además, la preocupación y hasta cierto punto el hartazgo, de quien observa las conductas irracionales de un buen número de mexicanos. Este fin de semana, aquí en Temixco, pude ver una cantidad significativa de visitantes de la Cd. de México, en los diversos fraccionamientos de fin de semana, que se comportaban despreocupados. Iban a los centros comerciales, con el atuendo propio de quien disfruta de un fin de semana de relajamiento. Algunos varones incluso, en short, sin playera. Botanas, bebidas embriagantes, six y doces de cervezas, eran las mercancías favoritas de quienes no respetaron ni las marcas puestas con pintura amarillo reflejante o roja, en el piso de las cajas de los comercios. Si alguien, como fue mi caso, respetaba la sana distancia, algún vacacionista aprovechaba para meterse en la cola.

¿Cómo podemos enfrentar ésta situación con conductas como ésta? Mucho se habla de los mexicanos en el mundo. Bueno, existen anécdotas vergonzantes en otras partes del mundo sobre nosotros. Me viene a la mente el caso del mexicano que en 1998, orino sobre la llama eterna en Francia, homenaje al soldado desconocido. Dice un viejo refrán que Dios nos dio todo, montes, nieves eternas, selvas, bosques, ríos y mares, pero para compensar a ésta tierra bendita, puso a mexicanos. Mexicanos anarcos, donde el que transa no avanza, el de las eternas mordidas y el de la cultura del no pago. Pareciera una triste y terrible condena al fracaso en ésta situación.

Pero me resisto a creer que será ese nuestro destino. Y es que he visto otro México y otros mexicanos. Por ejemplo, en 1985, pude ver en la Cd. de México una sociedad solidaria, que salió a las calles a remover los escombros de las viviendas de sus vecinos. Ese México en el que el pan debía alcanzar para todos, los die pie y los caídos en desgracia. La solidaridad inundando las calles del entonces Distrito Federal. La unidad por encima del gobierno inútil de Miguel De La Madrid, que solo veía pasar las cosas sin saber qué hacer.

Este México lo volví a ver en 2017, en otro sismo pero ya acá en Temixco. Nada más nuestro municipio pudo canalizar la ayuda a nuestros damnificados y los de otros siete municipios del estado. Este México solidario lo vi salir en 1994, cuando los pueblos originarios dijeron ¡ya basta! Y alzaron la voz desde Chiapas y México como uno solo, paro la guerra.

A ese México apelo hoy. Para apoyar el gran esfuerzo que hacen nuestras autoridades con la infraestructura hospitalaria que en éste momento se despliega, al decirnos: “quédate en casa”. Nunca había sido tan fácil la solución para frenar una catástrofe: Si no es realmente indispensable que salgas, quédate en casa. Esta “cuarentena” de 30 días, que comenzó el 23 de marzo y hasta el 20 de abril nos pone a prueba. Distancia social, no besos, no abrazos, no fiestas, no vacaciones, no grupos, no cine, no conciertos. Paradójica la solidaridad, porque la manera más efectiva de estar unidos para enfrentar a éste virus es precisamente, no estando juntos. El aseo constante, lavarse las manos periódicamente con agua y jabón, con gel de alcohol por si no hay jabón. Y lo más importante: cuidarse para no colapsar los servicios de salud, solo acudir a éstos si los síntomas son graves: fiebre, tos, dificultad para respirar y pérdida del olfato. Si no tenemos síntomas graves o si no los tenemos, quedarnos en casa.

Unidos lo vamos a lograr. Quedémonos en casa, ¿Es realmente difícil hacerlo?

Por hoy es todo y nos vemos hasta el siguiente contrapunto. Mientras… ¡Déjense ahí!

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