HISTORIA DE LAS EPIDEMIAS EN MÉXICO: Epidemias entre los totonacas y los nahuas

por José N. Iturriaga*

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por José N. Iturriaga*

Epidemias entre los totonacas y los nahuas

De acuerdo con Ixtlilxóchitl, la epidemia (quizá de influenza) de 1450 aumentó más un lustro después. La desesperación de las personas fue incontenible y dio lugar a terribles decisiones: “Moría tanta gente que parecía que no había de quedar persona alguna y el hambre era tan excesiva, que muchos vendieron a sus hijos en las provincias de Totonapan. Y como eran tan grandes idólatras, todos los esclavos que compraban los sacrificaban a sus dioses, pareciéndoles que [así] los tenían propicios para que no corriese la misma calamidad en su tierra”.

El Códice Chimalpopoca (en su apartado de los Anales de Cuauhtitlán), es debatible. Algunos académicos de la UNAM y la UAM, acerca de las hambrunas de 1450 escriben: “Muchas fuentes mencionan el consumo de cosas contrarias a la salud como causa de la mortandad y en el Códice Chimalpopoca se consigna que ‘en este año se dieron los bledos [amaranto], que era todo lo que se comía y por eso hubo mortandad. Fue el tercer año que hubo hambre. Están pintadas las figuras de la gente, a quien comen las auras y los coyotes’. Probablemente se agregaron problemas gastrointestinales”.

Verificamos la cita en el Códice Chimalpopoca y es correcta. La cuestión es si la gente hambrienta se comía a los zopilotes y a los coyotes o si éstos se alimentaban con la gente famélica y desfalleciente. Creemos que la preposición a (“…la gente, a quien comen…”) significa que los devorados eran los humanos y por tanto no hay lugar para especular acerca de una epidemia de enfermedades gastrointestinales por consumir cosas contrarias a la salud. Por desgracia, el Códice solo preserva los textos y no las pinturas. Ellas nos sacarían de dudas.

El cronista Domingo Chimalpáhin (1579-1660), nacido en Amecameca de noble estirpe chalca, escribe una alusión brevísima a nuestro tema, pero muy reveladora, en una de sus Relaciones: que en el año 3 técpatl (pedernal), o sea 1456, “hubo cosechas abundantes de maíz, pero murieron muchos de enfermedad.

También entonces hubo plaga de ratones”. No obstante el laconismo, queda claro que no fueron enfermedades derivadas de la hambruna, pues fue un buen año agrícola. Además, aunque el dato de la plaga de roedores no lo asocia Chimalpáhin con las muertes (de hecho, aparece en un párrafo diferente), lo cierto es que los ratones son los portadores más frecuentes del piojo que propaga el tifus.

A diversos eventos, al parecer epidémicos, acaecidos a finales del siglo XV, el Códice Chimalpopoca los asocia con los astros, aunque no lo diga expresamente: “En el mismo año se eclipsó el sol: aparecieron las estrellas. En este año Xochtlan se despobló con pestilencia. También en este año se eclipsó el sol. Tequantépec se despobló con pestilencia, al igual que Amaxtlan. [Hacia 1510] se despobló con pestilencia Cocollan, en un día. En el año 2 acatl, Teuctépec se despobló por la peste, lo mismo que Itztitlan. En el propio año se eclipsó el sol”.

Como se puede apreciar, la existencia de epidemias en el México prehispánico es indudable, aunque no sea posible identificar en muchos casos cuál fue la enfermedad que se propagó.

*De su libro Historia de las epidemias en México, Grijalbo, 2020.

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