«Responsabilidad económica y resultados agregados» la columna de Gerardo Valencia

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Por: Gerardo Valencia Reyes[1]

En el documento anterior, se plasmaron algunos rasgos generales del nacimiento y directrices de la ciencia económica, para que en lo sucesivo se cuente con los elementos básicos, desde una postura teórica en particular, que permitan emitir juicios de valor fundamentados de acuerdo a los hechos y fenómenos económicos que acontecen a nivel nacional, estatal y local. No necesariamente desde la óptica en que se planteó, la teoría económica puede ser concebida desde las diferentes escuelas que se han formado a su alrededor.

Los artículos 25 y 26 de nuestra carta magna, otorgan la responsabilidad al Estado de propiciar el crecimiento y desarrollo económico de la nación, así como la rectoría de la actividad económica, entre otros aspectos importantes. Sin embargo, en la práctica por más de 30 años bajo el amparo de políticas económicas de corte neoliberal, las leyes del mercado son las que predominan tanto en las transacciones de bienes y servicios, como en las relaciones laborales y en las actividades del sector financiero.

El motor de crecimiento y desarrollo ha sido el libre comercio y la promoción de flujos de capital del exterior. Bajo estrategias económicas restrictivas tanto en lo fiscal como en lo monetario, principalmente; se mantiene una disciplina fiscal y la inflación controlada. El gobierno abandonado los principios constitucionales que emanan de los artículos antes mencionados, y en su afán de apartarse de las actividades económicas para sanear sus finanzas, ha vendido al mejor postor empresas estratégicas de diferentes sectores de actividad productiva y reformado la norma para que la inversión privada permee en la mayoría de las actividades económicas.

Esta política económica que sea aplicado por más de seis lustros en nuestro país (a través de reformas estructurales), en el orden internacional, tiene cómplices y podríamos exagerar e inferir que pueden ser hasta artífices de la misma, estos son el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), entre otros; que según Pierre Bourdieu (Mayo, 1998), las políticas que imponen son: reducción del coste de la mano de obra, restricción del gasto público y flexibilización del mercado laboral…, las cuales sin duda nuestro estado ha seguido al pie de la letra, y la realidad económica actual lo comprueba.

Además, según Arturo Huerta (2011), las políticas de austeridad fiscal y las reformas estructurales responden a intereses de clase que favorecen al gran capital, a costa de que el gobierno desatienda las demandas de la mayoría de la población y esta pague por la prestación de los servicios públicos.

A nivel  agregado, la actividad económica se mide con el crecimiento real del producto Interno Bruto (PIB), el cuál no alcanza según datos proporcionados por INEGI, más del 2.5% en promedio anual durante el periodo de estudio, este nivel no alcanza para propiciar desarrollo económico. Medido en términos per cápita hasta el 2015 (Banco Mundial, 2016) no rebasaba el monto de 10 mil dólares, insuficiente para incrementar la calidad de vida de la mayoría de la población.

La inflación se ha controlado y el Banco de México (BANXICO), en el actual sexenio alcanzo su objetivo estructural de 3% y bajo sus directrices restrictivas, actualmente mantiene un porcentaje menor al fijado. Pero manteniendo una relación inversa a la inflación la Tasa de Desempleo Abierta (TDA) ha crecido alrededor del 4.5%, en los dos últimos años.

En cuanto a la política cambiaria, el peso frente al dólar, hasta el 12 de julio del presente año, según el economista en 12 meses la depreciación acumulada frente al dólar ha sido de 16.40%, esta tendencia podría revertir en el mediano plazo el comportamiento de la inflación.

Uno de los datos más contundentes para evaluar la aplicación del neoliberalismo en nuestro país es el que manifiesta el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM (CAM-UNAM), en abril de este año, el cual demuestra que el tiempo de trabajo necesario que una persona tendría que laborar para poder adquirir la Canasta Alimenticia Recomendable[i] en México hasta el 25 de abril del 2016 es de 23 horas 38 minutos, cuando el mismo CAM, anota que para el 16 de diciembre de 1987 era de 4 horas 53 minutos.

Lo anterior demuestra que falta mucho por hacer o como dicen algunos académicos existen muchas áreas de oportunidad en la estructura económica. No podríamos concluir a cabalidad, y emitir un juicio contundente al respecto sobre cambiar el modelo o determinar si es un problema de sistema; es una redacción sustentada, que invita al debate y a la reflexión, hoy como nunca necesitamos ejercitar nuestra razón y participar en la toma de decisiones para revertir los datos negativos y coadyuvar a mejorar la convivencia, bienestar y bien vivir de la mayoría de la sociedad. Son datos y también cuentan y me parece que cuentan mucho.

[1] Licenciado en economía (Centro Sindical de Estudios Superiores-CSES), especialidad en política económica, consultor financiero y maestro en finanzas corporativas (Universidad internacional). Evaluador Independiente por parte de CONOCER EC0076 Y EC0217.

Mentor en análisis financiero por parte de la universidad La Salle de Andorra y formado en el modelo de competencias docente

[i] En relación a la CAR (canasta recomendable-modelo-ideal) es una canasta ponderada, de uso y consumo diario, para una familia mexicana de 4 personas (2 adultos, un(a) joven, un(a) niñ@. Para su contenido, estructura y ponderación para consumo diario, se consideraron aspectos nutricionales, dieta, de tradición, hábitos culturales. Fue definida por el Dr. Abelardo Ávila Curiel de Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán. Está conformada por 40 alimentos, su precio no incluye gastos en su preparación. El CAM realiza un seguimiento de su precio desde hace más de 15 años. Es importante recordar que esta canasta alimenticia recomendable no incluye gastos en pago de renta de vivienda, transporte, vestido calzado, etc.