¿La economía es una ciencia? la columna por Gerardo Valencia

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Por: Gerardo Valencia Reyes[1]

“La verdadera Misión de la historia consiste en representar los acontecimientos mismos y dejar en libertad a cada cual para que haga las observaciones y deduzca las conclusiones según su juicio.” (Bacon)

El objetivo supremo de la ciencia económica, desde cualquier perspectiva teórica debería de ser: “… que la mayoría de la población incremente su calidad de vida y bien vivir.”  Su objeto de estudio son los hechos (La producción, distribución y consumo y sus implicaciones) y fenómenos económicos (Actos sociales de interacción con el fin de conseguir mejores niveles de vida, eje. La migración).  Es una ciencia, que comparada con la astrología, la física, química, entre otras; es relativamente joven. Su cuerpo teórico esta robustecido por las aportaciones de los llamados clásicos, marxistas, keynesianos, neoclásicos, estructuralistas, pos keynesianos, estructuralistas, neo estructuralistas y las corrientes derivadas de estas, así como visiones eclécticas de acuerdo con la realidad concreta que se estudie.

Pero aun contemplando estos aspectos y muchos más, tanto de economía política como de política económica y la relación con otras ciencias, la economía en la actualidad es cuestionada y se pone en predicamento su carácter científico.  “El conocimiento que el ser humano ha desarrollado para entender, predecir y poder actuar sobre la sociedad, en una dirección determinada que se podría considerar adecuada, es insuficiente; específicamente en el terreno de la economía los paradigmas existentes, además de disimiles y contrapuestos, carecen de suficiencia explicativa, predictiva y propositiva” (Pérez, 2015). Es decir, que sus investigaciones sobre el objeto de estudio tienen límites categóricos y por lo tanto se requiere cambios sustanciales. Como la economía es considerada una ciencia social, por ende esta en el marco de la discusión filosófica de la ciencia, en lo que se refiere a la posibilidad de que las ciencias sociales expliquen y predigan, mediante leyes causales, tal y como lo hacen algunas ciencias naturales, en especial la física. (Pérez, 2015).

Los siguientes ejemplos abonan al cuestionamiento y en lo estructurar fundamentan la necesidad de cambios: FMI recorta las expectativas de crecimiento en 0.2% de 2.8% a 2.6%, para este año (El financiero, 18-01- 2016). La misma fuente para el 03 de abril publicaba el recorte anunciado por la secretaría de Hacienda al gasto y la estimación del PIB entre 2.6 y 3.6 por ciento para el 2017. Llama la atención en que la autoridad hacendaría pronostique en un rango, cuando antes era de manera puntual. En agosto Banxico recortó su estimación a un rango de entre 2.0 y 2.8% desde 2.3 y 3.3%. El gobierno lo mantiene en 2.7%, tras un ajuste desde el 3.9% que preveía al inicio del año (Forbes, 14-09-2016). Por su parte en el economista el 31 de agosto del presente año, establece que en el marco de las reformas estructurales para el 2015 el crecimiento inercial estimado del PIB sería de 4.7%, pero al final fue apenas del 2.5%. Asimismo la expectativa para el 2016 de forma inercial era de 3.7% y de 4.9% con reformas, pero ahora se estima que será de alrededor de 2.5%.

Conociendo estos datos, cabe la crítica académica que se les hace a los economistas: “la mitad de su tiempo se la pasan pronosticando y la otra mitad explicando el por qué no se alcanzó lo previsto”. Recordemos que los pronósticos no son exactos, eso se entiendo, el cuestionamiento radica en que el discurso oficial (Autoridades de SHCP y Banxico), muchas veces lo maneja como verdad absoluta. En general, existe una especie de “obsesión” entre los economistas por mostrar que no sólo es posible sino que se han alcanzado niveles de explicación y predicción de los fenómenos económicos semejantes o muy semejantes a los alcanzados por las ciencias duras y en particular la física, debido al uso del lenguaje científico de las matemáticas en la ciencia económica. (Pérez, 2015).

Los modelos empleados para administrar una estructura económica, como el famoso neoliberalismo, que por más de tres décadas se aplicado en nuestro país y que emana del paradigma neoclásico y sus derivaciones,  es una manifestación de la obsesión de economistas y autoridades. En qué medida como ciudadanos podemos creer que el recorte al gasto público para el 2017 de alrededor de 239 mil millones de pesos, provocará un superávit primario y con ello sanear las finanzas públicas. Como tener certeza de que la paridad cambiaria se mantendrá aproximadamente entre 18.40 pesos por dólar, para el mismo año. Sus afirmaciones no son categóricas, son pronósticos y como tal deberían tener precaución al anunciarlas.

Se debe reconocer que la realidad es compleja y que sin duda la económica tiene metodología, y ocupa herramientas que la ponen el plano de la cientificidad, pero no existen verdades acabadas, el ciudadano común sabe que H2O es la fórmula del agua y que para llegar a ella se aplicó el método científico y llevo tiempo, pero no sale otra “cosa” combinando esos elementos en sus cantidades específicas, eso sí es una verdad categórica. Explicar las relaciones sociales de producción (RSP) actualmente es complicado, y los economistas debemos de reconocer que existen muchas preguntas sin respuesta y en la medida en que las RSP y la economía se trasforman de manera acelerada surgen más interrogantes que demandan respuestas. Se tiene que tener conciencia de que las predicciones no tienen una alta probabilidad de ser ciertas y que la implementación de la política económica, en palabras de Pérez, puede desatar reacciones no previstas o ser inocuas. Y quedara para el debate el carácter objetivo o subjetivo de la ciencia económica, ¿qué predomina?…

[1] PTC. UPEMOR, Licenciado en economía (Centro Sindical de Estudios Superiores-CSES), especialidad en política económica, consultor financiero y maestro en finanzas corporativas (Universidad internacional). Evaluador Independiente por parte de CONOCER EC0076 Y EC0217.

Mentor en análisis financiero por parte de la universidad La Salle de Andorra y formado en el modelo de competencias docente